martes, 20 de enero de 2015

Comunicado "oficial"



Internet es una herramienta de las más poderosas creadas en el siglo XX, y aunque no ha llegado a su máxima expresión, las redes sociales estallaron por su popularidad en el siglo XXI, considero que es una herramienta exclusiva de los jóvenes y adolescentes de este siglo, que se nos ha sido prestada a los que dejamos la adolescencia atrás y que constantemente estamos aprendiendo a usarla. Y digo bien, al afirmar que aprendemos, los niños, los adolescentes y los jóvenes de hoy pareciera que vienen con ese conocimiento  incorporado, ya que nacen y crecen conviviendo con computadoras, celulares, dispositivos de audio, etc. Ellos son los que nos enseñan a nosotros a utilizar esas herramientas y nosotros tenemos el compromiso de enseñarles a manejar estas herramientas con responsabilidad.
A los adultos, nos compete la responsabilidad, a los niños la curiosidad. Demás está decir, pero es mejor aclarar que esta pequeña reflexión no es acerca del uso o el mal uso de las redes sociales, quizás sea un tema para desarrollar en otro momento.
Ahora bien, entiendo que las redes sociales son medios de comunicación importante pero también informales, la palabra escrita en papel sigue teniendo un peso esencial sobre la palabra escrita en las redes sociales ya que estas tienen la particularidad de poder ser eliminadas.
El papel siempre será papel, y la pluma siempre será pluma, aunque a lo largo del historia se hayan destruido obras completas, la palabra escrita ha sabido subsistir siglo tras siglo a través de traducciones, o incluso por trasmisión oral y vueltas a escribir.
Aquí me detengo para resaltar también la comunicación oral, la cual implica el peso de la voz, la misma trasmite aquello que lo escrito no lo hace por la interpretación que le damos al texto. La voz humana involucra el cuerpo, y el cuerpo, los gestos. Una palabra escrita puede ser ofensiva pero no sabemos si es un grito o un llanto, la voz humana, en cambio nos habla directamente.
En reiteradas ocasiones la primacía de las comunicaciones a través de las redes sociales me ha sorprendido, pero no tanto como en las últimas horas; ante ciertos hechos es inaceptable la utilización de las redes sociales como una forma de comunicación oficial.
Muchos me objetaran este punto ya que existen lo que denominamos “páginas oficiales”, en la web, a mi entender hay una diferencia entre “oficial” y “oficial”, en internet la palabra oficial indica que una determinada página pertenece a la persona que promociona esa página o a instituciones, incluso públicas, y son de gran utilidad, agilidad, comodidad. Pero “oficial” en el sentido propio significa “Que depende o procede directamente del Estado o de una autoridad reconocida”.
El día 19 de enero de 2015, trasciende la noticia de la muerte inesperada del fiscal Alberto Nisman, fiscal a cargo de la causa AMIA, una noticia que conmocionó a todo el país, a cada argentino. A escasas horas de presentar ante el Congreso de la Nación pruebas sobre el presunto pacto oficial para exonerar a los iraníes acusados del atentado perpetrado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, el fiscal se suicida en su departamento.
He aquí el hecho, sin ninguna apreciación personal. Pero cuando sucede un hecho que conmociona, confunde, inquieta a todo un pueblo, como ciudadana espero el comunicado “oficial” directamente del Estado y particularmente del jefe de Estado, quien es el responsable de comunicar tranquilidad a la población.
En lo personal no voy a caer en frases tan infantiles como “yo no la vote”, porque respeto la voluntad de la mayoría, y cuando un presidente elegido legítimamente para gobernar un país en democracia, no importa si yo la vote o lo vote o no, lo que si importa es que mi voto no fue de manera virtual, sino presencial. Por lo que espero lo mismo de aquellos que me representan.
Una carta escrita en un sitio web, red social o página por más que detente la palabra “oficial”, sigue siendo virtual, y un gobierno no es gobierno en la virtualidad sino en la realidad, quienes me representan tienen cuerpo y tienen voz, en parte tienen “mi voz”, por eso es que reclamo esa voz y esa presencialidad que implica ser “JEFE/A DE ESTADO”.
Porque ese Jefe/a de Estado le debe a su pueblo su voz, nosotros, todos los argentinos la hayamos votado o no, le dimos su voz y esperamos que la use cuando más se la necesita, que son desgraciadamente en  los hechos desagradables, los que nos inquietan, nos dan miedo, nos producen conmoción, dolor. Es allí donde un gobernante debe llevar la voz cantante de la tranquilidad, y sobre todo de la justicia.

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