martes, 8 de marzo de 2011

Mujeres

A lo largo y a lo ancho de la historia, parece que hay algo que a los seres humanos los tiene medio obsesionados, una loca manía por clasificar todo cuanto pueda ser clasificable.
Entre las cosas “clasificables”  están las mujeres, las cuales pueden tener diferentes clases, como las flacas, las gordas, las morenas, las rubias las pelirrojas, entre otras.
Hay una clasificación que a muchas mujeres incomoda, estoy hablando de ese famoso cuadradillo que asoma en cualquier formulario y que con letra pequeña indica justo abajo, “estado civil”, mas de una quisiera llenarlo con la palabra “persona”, pero como solo hay espacio para tan solo una letra, si ponemos, “P”, creerán que es de “papanatas”, lo socialmente aceptado es que se llene con una “C” o con una “S”, correspondiente a “casada” y “soltera”, respectivamente, aunque como están las cosas bien podría ser “concubina” o “separada”.
Pero echemos un vistazo por aquellos cuadradillos que esconden de seguro algún secreto.......


Dentro de este grupo podemos encontrar a la clásica y nunca bien ponderada solterona, un mito malvado las tiene encasillada como amargada o histéricas, y algunas yerbas más. Yo por mi parte imagino que estas personas no tienen muchos inconvenientes domésticos, por ejemplo,  ya que tendrán sus casas como templos y un lindo balcón y/o ventanal de donde espiar a los vecinos. Consejo: seguir en el balcón, quien sabe tal vez un día aparezca su Romeo, pero por las dudas, dulces mujercitas, estén preperadas, nada de ruleros, ni pantuflas y menos que menos barres la vereda a la seis de la mañana. Al tacho los batones, pasen el plumero por aquella juventud que creían perdida... la minifalda siempre está de moda... Abandonen el almacén del barrio y pavoneense por algún hipermercado, todo es cuestión de fe y de que su changuito choque accidentalmente con el de algún soltero apetecible.
También están las solteras que en su paso previo a ser solteronas pasan por una etapa de desesperación, esas que a la semana de conocer a algún muchacho están preparando el ajuar, gravisímo error queridas amigas, el susodicho huirá como rata en plena inundación, si es que no desapareció antes cuando en alguna frase se te escapó por casualidad la palabra “compromiso”.
Muchas de ellas terminan casándose con algún infeliz  que tuvo la caraduréz de compartir su infelicidad, y al tiempo sobreviene el inevitable divorcio o la cruel resignación y jamás se explicarán que bicho les pico para estar tan desesperadas y se encuentran un buen día mirando el cielo, escoba en mano, preguntándose: “¡¿y esto era el matrimonio?!”,(“ Si nena era eso, no mas”).
También esta la “otra” soltera desesperada que suele caer en los irresistibles brazos de un hombre casado siempre a punto de dejar a la “bruja” de su mujer, la mismísima  bruja que vive en el mejor barrio, tiene auto y la extensión de la tarjeta de crédito, tiene hijos, no trabaja, va a la peluquería tres veces por semana; mientras vos, linda, vivís en un departamento minúsculo, andas trepada en los colectivos, no sabes como carajo llegar a fin de mes, el pelo se te cae de los nervios, la edad fértil te puso fecha de vencimiento, y como si fuera poco tenés que escucharlo hablar de los problemas de sus hijos; si esta es tu situación a mí solo se me ocurre una palabra: huida.
Después están las solteras simples las que todas fueron alguna vez en la vida y las que todavía lo son, las que si bien andan por ahí de cacería, el matrimonio no constituye una de sus metas próximas, tal vez porque todavía se goza de juventud o vaya uno a saber porque.
Me atrevo a remontarme a esos recuerdos comunes, a los cuales me adhiero por sufrimiento... perdón por experiencia... cuando éramos estudiantes... ¿te acordás?.......
......La casa de los viejos tenía un patio grande como una cancha de fútbol, pero con la añeja  excusa de “necesito espacio”, huimos desesperadas del seno familiar para enfrentarnos de cara a la vida. queríamos vivir solas.
Y allí estabamos en esos departamentos minúsculos, donde solo entraba tu imaginación y algunos amigos contorsionistas que te alentaban diciendo: “que grosso. tu propio depto..... loca ojalá yo tuviera el coraje .......” de que?! Te preguntabas vos.....
En fin... aquí va la rutina... una vez que lograste meter la cama y la mesita de luz, empezá con las trescientas ochenta y cuatro cajas  que trajiste, una siempre se lleva todo, hasta el cuaderno de primer grado, por si viene la nostalgia ¿vio?, Suele también atacar el hostil   aburrimiento, algunas de nosotras se nos da para matar el tiempo por ejemplo:  pintándonos las uñas, una de cada color, y no falta nunca  una amiga que justo en ese momento te pasa a buscar con dos muchachos y vos no tenés quita esmalte...
Consejo: el alcohol no sirve, el perfume menos, la trincheta resulta un tanto peligrosa, pero podes probar con agua ras, pero en caso de que funcione te aconsejo no salir.
Sí!....., mejor quedate a estudiar que  siempre es productivo estudiar de noche, te acomodas con la pila de libros, te pones el pijama que de seguro te regaló la tía y te preparas un rico café... ¿no hay café?,...no os desesperéis que de seguro tampoco habrá yerba, ni azúcar, ni un mísero té... pero inútil será que inventes alguna rara infusión con sahumerios, que seguro tenés... cerrá el libro, andate a dormir y por la mañana visitá a mamá,  ponele cara de hambre y lleva la mochila lista para que la llene de tapers...
Lo más asqueroso de vivir sola es convivir con cucarachas..... con grandes comunidades de cucarachas...  nada funciona con ellas, son invencibles, resisten al desodorante, a la ojota veloz, a la colonia barata de dos litros que te regaló la nona; tienen un coraje admirable y encima se ve que son cariñosas porque si te mudás se va con vos. Consejo: ignorálas.
Alquilate una buena película, pero eso sí dos cosas que no podes negarte a ti misma:  pururú y chocolate que devoraras  de una forma egoísta pero tené la precaución de pagar a tiempo la boleta de la luz; porque te cuento que los del servicio de electricidad son personas perversas que circulan de noche y te cortan la luz justo cuando Brad Pitt está por besar a la chica.
Pero si existe una situación sumamente engorrosa, es cuando te cae toda la parentela a ver como vive la “nena”, y vos tenés una sola silla atiborrada de ropa (sucia), en la heladera hay una jarra de agua, el único repasador camina por ahí tratando de suicidarse en el lavarropas y como si fuera poco en tu cama duerme un hombre que ellos no conocen y que en realidad vos tampoco, es tu vecino de arriba que se peleó con la novia... Pero calma, amiga, yo sé de tu alma caritativa, pero no intentes explicárselo a la tía, o a la abuela y menos que menos a tu padre, no lo entenderán, no lo olvidarán y jamás te perdonarán.
Si después de todo esto la cocina no es tu fuerte, bajaste diez kilos, la mugre es tu nueva compañera de cuarto, cada tres días se corta la luz, el gas y el agua, sudás demasiado en el verano y sufrís de entumecimiento en el invierno, tu vecino que empezaba a gustarte, volvió con la novia y ahora no te saluda... regresa a casa y no te avergüences, después de todo hay que marcharse alguna vez para saber porque se vuelve.
No crean que me olvidé de aquellas que a pesar de agotarse con todo esto les quedan fuerzas para tener novio, para ellas no todo es color de rosas, no solo deben lidiar con otras de su especie para que no les arrebaten la media naranja, sino que además deben superar otros problemas, a saber:
La futura suegra, esa que te agarra a los besos apenas cruzas el umbral de la puerta y te dice con una sonrisa lo gorda que estas o aquella que ni te mira y cuando escucha tu voz se encierra en su cuarto con el mate y vos te quedás con el pulgar atorado en el quicio de la puerta tratando de saludarla aunque sea con la mano.
También está la suegra piola, divertida, liberal e independiente, esa que tu novio nunca te presentó.
Ojo, que a falta de suegra, puede estar la hermana de tu novio, que se está por casar y a duras penas puso en el sobre de la tarjeta de invitación “José y CIA”, esto quiere decir dos cosas, una, quiso decirte sutilmente “sos nadie”, dos que Josecito puede ir con cualquiera.

Pero vos irás lo mismo, con tu mejor vestido, el que usas para todos los casamientos, llevá regalo, cualquier cosa, total no le va a gustar, comé moderadamente, de beber… ni se te ocurra; al flamante marido ni lo mires y si es necesario negale el bals y preparate si te llegan a sentar junto al bisabuelo, aunque no estaría mal, podés decirle cualquier cosa, suguro es sordo.
Además de la suegra y la hermana, hay siempre un infaltable y detestable personaje, que molesta como piedra en el zapato, “la ex novia”, que obvio es amiga de la hermana, hecho por el cual deberás cruzártela cada vez que vas a la casa de tu novio, y seguro que usa tres talles de jeans menos que el tuyo, tiene diez centímetros mas, y siempre está vestida como para recibir el Oscar, pero a no preocuparse que la vida es bella y mientras la fiesta dura... ¡a bailar se ha dicho!.

De seguro no todas las historias son iguales, aunque siempre tengan algo en común, cada una deberá ponerle un nuevo ingrediente, un sabor distinto, un color que resalte... lo más importante es poder escribir cada cual su propia historia y mejor aún vivirla... el secreto está en que sean nuestras y no ajenas  las nostalgias y las aventuras... seamos solteras o casadas es solo una cuestión de etiqueta, somos mujeres y lo mas lindo de eso es estar orgullosas de serlo.




 Por M.M

3 comentarios:

  1. Muy buena reflexión!!! Qué complicada la vocación etiquetadora del hombre, verdad? Nos atribula vivir con "ellas" pero no podemos vivir sin "ellas". Todo una odisea. Y aunque signifique rubricar una etiqueta: ¡¡¡FELIZ DÍA DE LAS MUJERES!!!

    P.D.: "ellas" = etiquetas / mujeres.

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  2. jeje me encantó che! muy bueno :)

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Tu comentario me hace pensar, me hace crecer, asi que no tengas miedo de expresarte...de eso se trata dialogar